sábado, 5 de septiembre de 2015

¿Quién es Alan Turing?

Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues
aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es
natural.
Igual modo también los hombres, dejando el uso
natural de la mujer, se encendieron a su lascivia unos con
otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hom-
bres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su
extravío”
ROMANOS 1- 26/27

Su lucha con su sexualidad y su anhelo de una relación permanente
 han trascendido más de 60 años después de la muerte.

El siglo XX merece con creces ser llamado “siglo violento” y el racismo solo fue uno de los picos del terrible -y quizás insuperable- iceberg de sucesos violentos.  Sin embargo, trajo consigo inventos maravillosos como la Gramacidina del francés René Dubos -desarrolló el primer antibiótico de uso clínico que logró y logra salvar vidas. Alan Turing creador de la computadora digital. Un británico que fue condenado por cargo de “conducta indecente” al admitir su homosexualidad y tras la persecución social tomó la determinación de suicidarse.

Actualmente, muchas personas al  admitir su homosexualidad han pasado por ese ensañamiento social: exclusión, discriminación y también han decidido -como Turing- quitarse la vida. Desde la religión y la medicina se ha intentado definir y disciplinar a la sexualidad clasificando en dos sexos. Se han establecido códigos binarios basados -supuestamente- en la biología de los cuerpos, instituyendo jerarquías y desigualdades que han sido consagradas legalmente por las normativas estatales, negando el derecho de identidad sexual a un gran número de seres humanos.

En “Historia de la sexualidad” de Michael Foucault, dice que hasta hoy en día sufrimos los regímenes victorianos y la tradición ascética y monástica del siglo XVII convirtiendo en una regla para todos. Regla que regulan socialmente, políticamente; normas que establecen lo que es permitido decir sobre el sexo e instituye a la relación de “pareja aceptada” entre un hombre y una mujer, regulando los placeres y las libertades de todo individuo.

Aquellas reglas, estarían impregnados de estereotipos y prejuicios que solo permiten una lectura en blanco y negro. Discursos violentos, marcados por ideas de pecado que en definitiva generan culpas en las personas. Foucoult dice que “negar su existencia no consistiría únicamente en chocar con una tesis aceptada. Consistiría en ir contra toda la economía, todos los "intereses" discursivos que la subtienden”.

Después de mucho tiempo aquellas regulaciones todavía proliferan en el imaginario social despojando la diversidad y elección de vida de las personas. Los terapeutas, investigadores y los lectores han incorporado nuevos términos a los vocabulario: bullying, anorexia, suicidio adolescente, violencia en la escuela, violencia doméstica, femicidio, homofobia. Son fenómenos disimiles a los que, a primera vista, no se les encuentra el hilo conductor que permita relacionarlos. Sin embargo, una mirada atenta tal vez comience a encontrar denominadores comunes que están en la base de todas ellas. 

La violencia es eficaz, consigue todos sus obje-
tivos, permite acumular poder, garantizar visibilidad, permite cons-
truir colectivos; como decía una vieja propaganda: estimula y sienta
bien. Y lo que es peor, es útil, funcional, inclusive para aquellos
que deciden querer combatirla”
PABLO ALABARCES

La violencia es la negación de lo diferente, la exclusión de la otredad. De ahí emerge la discriminación, cuna de toda violencia. Como sociedad, hemos desarrollado mecanismos sofisticados de discriminación y negación a los sectores que se encuentran destinados a la diversidad sexual u orientación de estas. Uno de ellos son los medios de comunicación que tienden a reforzar los estereotipos discriminatorios al plantear la temática de manera sensacionalista o amarillista. Por ejemplo, en los casos de delitos contra una persona de diferente orientación sexual, enfatizan el carácter homosexual de la victima, casi como si fuera inevitable un desenlace por tales características, “por la condición”. Esto, es una de las causas que obligan a las personas a ocultar sus preferencias sexuales para no sufrir graves consecuencias familiares, sociales, económicas, políticas, etcétera.

Alan Tuting, no fue considerado una persona para las normas sociales de aquella epoca sino un criminal por tener conductas indecentes . Sin embargo, el aporte que hizo a la humanidad y a la ciencia tras inventar la computadora lo convierten en un héroe mundial y en un pacifista. Quitarse la vida fue un acto de apostasía a la violencia.